domingo, 5 de marzo de 2017

EL TRABAJO DE SPARRING

Aprender a combatir es como levantar una pared: se necesita buen material (ladrillos, cemento, arena, cal), se necesita preparar el material (mojar los ladrillos, armar el pastón con la proporción equilibrada), y después se levanta la pared hilada por hilada (claro está, habiendo tirado plomo primero, teniendo columnas de sostén… no vamos a hacer un curso de albañilería! es solo una  metáfora). Después al final,  viene el revoque grueso y fino.



Los materiales son la técnica básica: digamos los golpes de puño y las patadas; sin buenos materiales, imposible una buena pared. Hay que darle mucho tiempo. Técnica básica una vez más.

Acondicionar, armar el pastón, mojar los ladrillos, tirar plomo, son los movimientos básicos con posiciones y desplazamientos: si no aprendo a caminar pegando y pateando, si no tengo posiciones sólidas, la pared se cae, literalmente (hace una pared con mala mezcla o no aplomes y fíjate… no aprendas a desplazarte pegando y fíjate! Todo termina en el piso).

Levantar la pared es el trabajo de sparring.

El combate libre, con estilo, es el revoque grueso primero (medio a lo cabrón) fino después (con estilo propio del arte y del individuo)

Ahora volvamos al trabajo de sparring.
Hay diversas maneras de hacerlo según el objetivo y tipo de trabajo y hay que entenderlo y saber hacer el juego de las dos partes, el que da y el que recibe.

El trabajo más visto, más común, es el de boxeo, cuando hacemos este? Cuando el profe dice: ponete los guantes!. Este trabajo se basa en la presencia de una herramienta adicional:  los guantes, que ofrecen protección a los dos participantes. Que esperamos (por lo menos en nuestras clases) de este trabajo?. El que recibe, trabajará con una guardia cerrada: codos pegados al cuerpo, guantes muy cerrados protegiendo la cabeza, espío por entre los guantes. Recibo, absorbo, esquivo con cintura, pero principalmente recibo. Cada tanto cuando el que está dando baja la guardia, muestro la apertura, tocando apenas o mostrando el hueco. Mi tarea es acostumbrarme a recibir, y espiar el error.  El que da trabaja: foco, media potencia y continuidad.

Vamos al revés, continuidad: el trabajo en general no dura más de dos minutos por turno, hay que pegar continuamente, sin pausas; no uno dos, uno dos, respiro, sino: pego, pego, pego, pego; el trabajo es para acostumbrarme a pegar mucho, por eso el otro no me pega, me da la oportunidad de relajarme en ese aspecto!. Potencia media, no como a la bolsa, pero no caricia, para complementar el punto anterior, desarrollando resistencia, aguante en un trabajo de fuerza media por tiempo; si pego despacito o si hago toquecitos, no sirve; pero tampoco la potencia de la bolsa, porque el otro es un compañero que se está dejando pegar. Foco: no todo recto, busco distintos ángulos, giros, combinaciones, con cadera, por arriba, por abajo, pero siempre sin olvidarme de la guardia, por eso el otro puede mostrarme el error: no me debo engolosinar pegando y descuidándome!!. Este es un tipo de trabajo, no el único, porque lo cierto es que en Kung Fu tradicional, no deberíamos usar guantes. Pero sirve y mucho.



El segundo: es el trabajo tradicional, sin guantes. En general hacemos dos tipos de trabajos con dos objetivos distintos. Podríamos decir que en el trabajo anterior, la mirada principal está puesta en el que pega y el que recibe es un ayudante o facilitador de la técnica. En este primer ejemplo tradicional invertimos la mirada: cuando uno se pone en Mapu y guardia y recibe, y el otro ataca permanentemente, el trabajo central es el del que recibe. El ayudante debe atacar en distintos ángulos, con desplazamiento (generalmente hacemos solo puños o puños y cada tanto una patada) pero poniendo énfasis en la profundidad del ataque, que busque sacar de su equilibrio al que recibe sin atacar en forma de empuje, solo golpeando. El que recibe, su primer trabajo es: evitar cobrar, trabajar distintos bloqueos (aquí no hay absorción, ni guantes), proyectar la energía de los brazos y la posición hacia afuera y adelante, tratando de evitar que el que ataca invada  un perímetro de seguridad, alrededor del largo de nuestros brazos. El segundo trabajo es el enraizamiento, tratar de dirigir el peso hacia abajo formando una raíz (teóricamente de la profundidad de nuestra misma altura hacia abajo) evitando ser sacado de esta posición. Para ello es fundamental alinear la cabeza con la perpendicular que baja al centro de nuestro peso por el pecho, un poco hacia adelante y basculando la pelvis (formando un arco con el pecho clavícula y omóplatos), de manera tal que la cabeza (centro mayor de peso de nuestro cuerpo) no se salga de esa línea sacándonos del equilibrio (hacia adelante, atrás o a los costados). Para testear esto una vez que he logrado mantenerme sólido en la posición, cada tanto intentaré agarrar al atacante para desequilibrarlo en sus acciones, tirando de él hacia mi o hacia afuera, sin salirme yo también de la posición arrastrado por su peso.

El último timpo de trabajo de sparring tradicional es con desplazamiento, equivalente al trabajo con guantes. El que ataca es el que ayuda aunque puede trabajarse en igualdad de oportunidades (casi como libre). Este atacante ofrecerá acciones continuas, o con cambios de tiempo, con desplazamientos, cambios de posiciones y piernas, con piernas o puños o combinaciones. El que recibe tendrá oportunidad de trabajar distintos conceptos defensivos: alejamiento manteniendo guardia de seguridad, esquives, bloqueos, acortamiento de distancia, adherencia, contra golpe (con puño, con pierna, con lance o barrida, libre).

Sintetizando: el trabajo de sparrig es el más importante quizás, en el trabajo combativo, pero para que funcione es necesario que los dos compañeros entiendan que es un trabajo en equipo, dónde uno se ofrece a ayudar al otro, sin egoísmos y sin competencia. Solo se puede aprender a combatir técnicamente, cuando uno tiene confianza en el otro, no está preocupado por si va a recibir un golpe y puede centrar su atención e intención en la técnica y su aplicación. Si el que ayuda, no colabora, no puedo aprender: con miedo, desconfianza o sin la posibilidad del cuerpo del otro, no aprendo. Pero sin mi voluntad de aprender tampoco: es decir, si lo único que quiero es pegarle al otro porque puedo, me olvide entonces la técnica y desperdicie un importante momento donde pulir mi kung fu. Fui un mono loco.


Después de mucho de esto, empieza a verse en combate libre, un buen revoque, con técnicas pulidas, a tiempo, a distancia, a intensidad justa, Kung Fu. Sino solo hacemos zapallazos como los que se ven por la T.V. cuando el futbol se olvida de que es un deporte y se transforma en una guerra campal… pero creo nosotros, podemos estar más allá de esas escenas. 


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