sábado, 18 de marzo de 2017

EL CÍRCULO DE LA FORMA

El profesor, el maestro enseña la forma, trasmite la técnica.
Pero es trabajo del alumno, fijarla, repetirla, perfeccionarla, asimilarla.

Entonces el profesor corrige, ajusta, pule.
Y es trabajo del alumno desarrollarla, explorarla, llevarla al combate ajustándola a sus propias características y condiciones.




Es un trabajo arduo, y sobre todo largo. Es un trabajo de conciencia y compromiso por parte del alumno y del maestro en dupla, pero de dos tirando de un mismo carro, no de sólo uno.

Sin un maestro no hay aprendizaje, no hay transmisión.
Sin el compromiso del alumno no hay progreso, y se acaba el kung fu.


Sin repetir, sin revisar, sin conciencia plena de la acción en cada movimiento (trabajo que solo puede hacer uno mismo) no se desarrolla el kung fu o lo que llamamos kung fu, sólo nos quedamos en secuencias inertes, pura coreografía marcial.
Por eso digo, recién cuando he avanzado varias formas, aprendo realmente aquella primera.

Algunos dicen y yo comparto ese criterio, que más allá de ciertas complejidades y técnicas dificultosas, no hay formas básicas y formas avanzadas, sino que cada forma se progresa en una ejecución básica, intermedia a avanzada. Cada uno elegirá, en que nivel técnico se queda.

Maestro enseña, alumno repite, maestro corrige, alumno progresa.... así se cierra el círculo, en un trabajo a dúo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar tu comentario!!